jueves, 28 de febrero de 2013

1er Aniversario / 100 entradas

El blog ha cumplido un año. No es mucho, pero confieso que cuando lo empecé no sabía si iba a llegar a durar tanto. Tampoco imaginé que para su primer aniversario ya iba a tener publicadas 100 entradas.Pero bueno, hemos llegado. En este año recorrimos una parte del espectro de las pseudociencias y sus consecuencias, hablamos de algunos de los muchos males causados por las religiones, mostramos cómo refutar algunos mitos y leyendas urbanas y, por supuesto, no pudo faltar el tema del fin del mundo. ¿Qué nos deparará este año? Por ahora, simplemente dejo algunos videos para que se diviertan.

Un poco de humor en una excelente parodia a la homeopatía y otras pseudociencias, tomado de That Mitchell and Webb Look:



El inefable Tim Minchin nos deleita con una canción sobre una chica un tanto particular, Storm:




Para terminar, nos ponemos más serios con algunos hitchslaps de Christopher Hitchens:




martes, 26 de febrero de 2013

Escribiendo en el espacio

Existe el mito de que EEUU gastaba millones de dólares en desarrollar biromes que escribieran en el espacio, mientras que los astronautas rusos usaban lápices comunes. Según una página de la NASA, en esto hay un poquito de verdad y el resto son exageraciones. 

Para empezar, las biromes comunes no pueden escribir sin gravedad y la tinta se congela muy fácilmente con bajas temperaturas y se torna muy líquida si hace mucho calor. Por eso, los primeros astronautas (tanto rusos como norteamericanos) llevaban lápices comunes, de madera y grafito. Éstos tenían el problema de que eran combustibles y generaban polvo de grafito, que puede conducir la electricidad. También probaron los lápices de cera, pero la escritura no dura tanto como la tinta. En las misiones Géminis se llevaron lápices automáticos hechos a medida para poder usarlos con los guantes, pero resultaban más difíciles de manipular, no se evitaba el problema del grafito y ya resultaban bastante costosos para la época (¡casi 130 dólares cada uno!). Así que sí, la NASA invesigaba la posibilidad de crear una birome espe(a)cial, que no necesitara gravedad y que soportara las condiciones del espacio. Pero por suerte, un inventor hasta entonces desconocido estaba a punto de darles la solución prácticamente gratis. 

Paul C. Fisher inventó una birome que cumplía con todos los requisitos para las misiones espaciales usando una tinta tixotrópica, que es viscosa en condiciones de reposo y se torna líquida al ser agitada. La birome consiste en un cartucho sellado que contiene gas presurizado y un flotador deslizante que lo separa de la tinta. Esta birome puede escribir con o sin gravedad, en casi cualquier superficie, incluso superficies grasosas o bajo el agua, en un rago de temperaturas que va de los -34 a los 143 ºC.

Lo gracioso es que, como ya había habido tanta controversia por los lápices de más de 100 dólares, los directivos de la NASA no estaba convencidos, así que Fisher les vendió sus biromes a sólo U$S 6 cada una. Una ganga. Hoy estas biromes se venden en todo el mundo y existen muchos modelos, que van de los 10 a los 200 dólares. La que yo me compré es la de U$S 10 ;)

[Actualización: me había olvidado de poner este esquemita del funcionamiento de la birome Fisher.]

domingo, 24 de febrero de 2013

Revelando hormigueros

Si creían que las hormigas recolectoras hacen hormigueros grandes e intrincados, se quedaron cortos. Walter R. Tschinkel, entomólogo y profesor de la Universidad de Florida, inventó una técnica para verlos en detalle y mostrarselos a sus alumnos: llenar los hormigueros con aluminio líquido y, una vez solidificado, extraerlo entero.


Pero hay hormigueros más grandes todavía. En el video de abajo, científicos bombean cemento dentro de uno de ellos para después poder excavar a su alrededor y dejarlo al descubierto. Tuvieron que usar 10 toneladas de concreto, vertidas durante tres días. Después de un mes comenzaron a excavar usando palas, picos y hasta una retroexcavadora. Llevó semanas, pero el resultado fue sorprendente. La estructura revelada parece una ciudad, ocupa 50 metros cuadrados y alcanza los 8 metros de profundidad. Unas 40 toneladass de suelo debieron ser movidas por las hormigas para construirla, lo cual es equivalente a la construcción de la Gran Muralla china. Cada hormiga tuvo que caminar lo que para nosotros sería más o menos un kilómetro llevando su carga: una pequeña bolita de tierra cuatro veces más pesada que ella. Hay túneles principales y otros laterales, todos diseñados para proveer buena ventilación y acortar los recorridos. Las múltiples cámaras sirven para acumular basura y para cultivar los hongos que constituyen su verdadero alimento.


video

viernes, 22 de febrero de 2013

¿Cortar o no cortar? 4ª parte: Motivos no religiosos.

En la última parte de este pequeño aporte sobre el dilema de la circuncisión nos dedicaremos a analizar las razones no religiosas.

Tradición

Hace poco alguien me dijo muy alegremente, como si fuera lo más natural del mundo, que la circuncisión se hace por tradición. No deja de asombrarme escuchar estos argumentos de parte de gente educada: de algún modo, la adoración o el temor a un dios todopoderoso me parece mucho mejor motivo que la costumbre, la inercia, la ausencia de cualquier tipo de cuestionamiento.

Muchas tradiciones pueden ser hermosas y a algunas quizás vale la pena conservarlas: festejar los cumpleaños con tortas y regalos, prender una vela para recordar a alguien que ya no está, reunirse en familia a comer cosas ricas en alguna fecha especial, regalar una flor, etc. Cosas que a algunos nos hacen sentir bien y que no tienen mayores consecuencias. Pero cortar un pedazo de piel de nuestros cuerpos -o peor, el de nuestros hijos- no me parece una de ellas. Sería como defender a los que, por tradición, cultura o religión, aún deforman los pies, los cuellos o los cráneos de los niños. Así que no, la tradición tampoco me parece un motivo válido.

Identidad étnica y cultural

Para los pueblos semitas el sentido de pertenencia étnica y de identidad cultural siempre ha sido de enorme importancia. Seguramente milenios de conflictos, guerras, persecuciones, discriminación y más de un intento de aniquilación total pueden haber contribuido a exacerbarlo. Obviamente, es un tema complicado, pero más allá de eso, cabe preguntarse si es correcto marcar a los bebés para imponerles una identidad. Y es que en ese caso -el de la identidad- la circuncisión no es otra cosa que una marca grabada en el cuerpo, que tiene poca diferencia con las marcas hechas a los animales para indicar su propiedad.

¿Dónde queda entonces la libertad de cada individuo de decidir y definir quién quiere ser, si su identidad se le impone arbitrariamente y por la fuerza? Como dijimos otras veces, la nación, religión y cultura en las que nacemos sólo son obra de la geografía y el azar, así que, ¿qué pasa si decidimos, ya como adultos, que no queremos pertenecer a ellas, sino a otras? En lo que al prepucio respecte, ya será tarde.

Más allá de lo que digan libros escritos hace miles de años, tener o no el prepucio intacto no te hace más o menos amigo de un ser imaginario ni dice nada sobre tus cualidades como ser humano. La pertenencia étnica, así como la identidad cultural o los valores comunitarios, se pueden enseñar de miles de formas mucho más didácticas y agradables, sin que haga falta cortar nada. Por lo tanto, este tampoco es un buen motivo para circuncidar a nadie.

Salud

En materia de salud, la circuncisión es un procedimiento preventivo que elimina la posibilidad de infecciones causadas por gérmenes que prosperan debajo del prepucio, especialmente cuando bajo el mismo quedan restos de sudor, orina, semen, líquido preseminal o esmegma. También disminuye las posibilidades de contraer VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, así como de sufrir infecciones de las vías urinarias o cáncer de pene y es un tratamiento recomendado en caso de afecciones como la fimosis, la balanitis y la balanopostitis, que a su vez pueden ser completamente evitadas al eliminar el prepucio.

En un informe del año pasado, la Academia Estadounidense de Pediatría cambia su posición anterior al respecto, que decía que los beneficios potenciales eran insuficientes, para ahora recomendar que "las familias que así lo deseen tengan acceso a este procedimiento." Según el mismo informe, las complicaciones, entre ellas el sangrado y/o infecciones, son inusuales. Al mismo tiempo, los autores afirman que "no hay una respuesta que se aplique a todos por igual" y recomiendan que sean los padres quienes tomen la decisión.

En la vereda de enfrente, muchos médicos se muestran contrarios a la universalidad del procedimiento y sostienen que sólo en los países donde la prevalencia del VIH es alta, como ocurre en buena parte del continente africano, el beneficio es indudablemente mayor que los riesgos. En países donde esto no es así, los beneficios son sólo potenciales, mientras que los riesgos se mantienen, por lo que la decisión, dicen, debe ser de cada persona o familia. En cualquier caso, conviene recordar que esta técnica no previene el contagio, sólo disminuye un poco las probabilidades.

Entre los argumentos más habituales en contra de la circuncisión infantil se suelen citar, además del balance riesgos/beneficios, el dolor que causa y que se hace sin el consentimiento del bebé. Ambos pueden ser ciertos (aunque se usa anestesia, supongo que debe haber algo de dolor), pero dudo que sean suficientes. Inyecciones, radiografías, fondos de ojo e incluso el mero hecho de comer (por no mencionar las visitas al dentista que vendrán más adelante) también provocan de un poco a mucha incomodidad y dolores en los bebés y -con la excepción de los miembros de los movimientos antivacunación- son cosas a las que los padres igualmente someten a los niños por juzgar, siempre con asesoramiento médico, que son necesarias. Y también lo hacen sin pedirles permiso.

En el caso particular de la circuncisión, los riesgos parecen ser realmente pocos y las ventajas, muchas, aunque mayormente potenciales. Es uno de esos casos, como la colocación de vacunas no obligatorias o la extracción de dientes de leche mal ubicados, en los que la decisión queda en los padres. Se puede hacer "por las dudas" sin que haya consecuencias negativas, o puede no hacerse y, en caso de ser necesario, realizarla más adelante. Ese tipo de decisiones, por los motivos correctos y con la información y asesoramiento médico adecuados, evaluando pros y contras de forma responsable, son las que cuentan con mi apoyo.


Bueno, por ahora cortamos este tema.
¡Hasta la próxima!

El don de la vida

"En la época preagrícola, de cazadores-recolectores, la expectativa de vida humana era de veinte a treinta años, la misma que en Europa occidental a finales de la época romana medieval. La media no ascendió a cuarenta años hasta alrededor del año 1870. Llegó a cincuenta en 1915, sesenta en 1930, setenta en 1955 y hoy se acerca a ochenta (un poco más para las mujeres un poco menos para los hombres). El resto del mundo sigue los pasos del incremento europeo de la longevidad. ¿Cuál es la causa de esta transición humanitaria asombrosa, sin precedentes? La teoría del germen como causante de la enfermedad, las medidas de salud públicas, las medicinas y la tecnología médica. La longevidad quizá sea la mejor medida de la calidad de vida física. (Si uno está muerto, no puede hacer nada para ser feliz.) Es un ofrecimiento muy valioso de la ciencia a la humanidad: nada menos que el don de la vida."

domingo, 17 de febrero de 2013

¿Cortar o no cortar? 3ª Parte: Los filósofos.

Qué decían Filón y Maimónides

No deja de sorprenderme que en un tema que debería ser exclusivamente médico, haya gente que siga tomando como referencia y citando como válidas hasta el día de hoy las conclusiones de dos filósofos que vivieron hace casi mil y dos mil años respectivamente. Es uno de los infinitos casos en los que la religión obnubila el juicio, ya que estoy seguro de que en cualquier otro caso no ligado a costumbres religiosas, esto sonaría imposible. Analicemos lo que cada uno tenía para decir sobre este asunto.

En Sobre las leyes particulares I, el filósofo judío Filón de Alejandría (20 a.C. - 50 d.C.) analizaba las leyes especiales, aquellas de menor importancia que los diez mandamientos, y comenzaba por aquella que "para la mayoría de la gente es objeto de burla": la circuncisión. Después de ensalzar la sabiduría de los egipcios y recurrir al poco científico (bueno, Filón no lo era, era filósofo) "por algo ellos lo hacen", enumera las que él consideraba que eran las seis razones fundamentales para realizar esta práctica [entre corchetes, mis comentarios]:
  1. Una es asegurarse para no contraer la grave y casi incurable enfermedad del prepucio llamada ántrax, nombre que se debe, según creo, al ardor de inflamación a que están más predispuestos los que conservan el prepucio. [En griego, ántrax significa carbón o brasa. En efecto, eliminar el prepucio disminuye el riesgo de ardorosas infecciones casi a cero. Hace dos mil o tres mil años, esto debe haber sido una gran ventaja.]
  2. La segunda es la limpieza de todo el cuerpo en vista de que ello es lo que corresponde al orden sagrado. Conforme con esto los sacerdotes egipcios, excediéndose en tal cuidado, se afeitan sus cuerpos. Es que tanto en los pelos como en el prepucio se acumulan y brotan sustancias de las que es preciso purificarse. [Si sacamos lo del "orden sagrado", es cierto que bajo el prepucio se pueden acumular gérmenes. Hoy en día, salvo en casos excepcionales, una buena higiene diaria lo soluciona.]
  3. La tercera es asimilar el miembro circuncidado al corazón. Como ambos están preparados para la generación; la fuerza espiritual interna del corazón, para la generación de pensamientos; el órgano genital, para la de seres vivientes; los primeros hombres consideraron que el elemento patente y visible, natural engendrador de los seres sensibles, debe ser asimilado al invisible y superior mediante el cual se constituyen las cosas aprehensibles por la inteligencia. [La teoría de que el corazón es la sede de la razón proviene del estoicismo. Más allá de eso, la idea de cortar el prepucio para que el pene se parezca al corazón, porque uno genera vida y el otro pensamientos, hoy suena totalmente ridícula y es una especie de magia simpática.]
  4. La cuarta razón, que es la de más peso, es la preparación para una gran fecundidad. Se dice, en efecto, que el semen fluye libremente, sin desparramarse ni derramarse entre los pliegues del prepucio. De donde resulta que las naciones que practican la circuncisión son, al parecer, las más prolíficas y populosas. [Si el prepucio se desprende correctamente del glande durante la erección y el acto sexual, el semen no tiene porqué "desparramarse ni derramarse" entre sus pliegues. Si esto no es así (una patología llamada fimosis), se lo puede desprender de forma quirúrgica o circuncidar definitivamente. De todas formas, difícilmente esto influya en la prolificidad de todo un pueblo.]
Estas son, pues, las razones llegadas a nuestros oídos, concebidas en tiempos remotos, por hombres divinamente inspirados, prolijos investigadores de las leyes de Moisés. Yo, por mi parte, considero que a lo dicho hay que agregar que la circuncisión es el símbolo de dos cosas fundamentales:
  1. (5). Una es la extirpación de los placeres, que ofuscan la inteligencia. En efecto, como entre los atractivos del placer a todos supera la unión sexual del hombre y la mujer, pareció bien a los legisladores el corte en el órgano que sirve para esa relación, simbolizando en la circuncisión la extirpación del placer excesivo y superfluo; y no de un placer solo, sino también de todos los otros, representados por el más violento de ellos. [Acá las fuentes son muy variadas; están los que dicen que la circuncisión no afecta el placer y los que dicen que sí. Pero la observación de Filón apunta a que este sería un buen motivo para hacerlo, una ventaja, y en esto estoy en desacuerdo con él. Eliminar o disminuir el placer sexual no es una buena razón para extirpar el prepucio.]
  2. (6). La otra es la necesidad que tiene el hombre de conocerse a sí mismo y de extirpar de su alma la grave enfermedad del orgullo. [...]" [Claro, cortemos el prepucio para no mirarnos el pene orgullosos. Y ya que está, la nariz y una oreja, ¿no?]

En su Guía de los perplejos, el filósofo, médico, rabino y teólogo judío Maimónides (1135-1204) da sus propias razones, que aquí reproduzco (la traducción no es necesariamente textual, a fin de sintetizar):
  • Así como la intención de la Ley es que el hombre sea gentil, dócil, responsable y obediente, el objetivo de la circuncisión es disminuir la actividad sexual y debilitar el órgano en cuestión, para reducir esta actividad y que el órgano reproductor esté lo más quieto posible y el hombre sea moderado. [Ídem punto 5 de Filón. Además, ¿quitar el prepucio para hacer más dócil al hombre disminuyendo su actividad sexual? Espero que esta explicación no se use en la actualidad...]
  • El dolor corporal producido a ese miembro es exactamente lo que se busca con la circuncisión. [¿sincericidio?] No se interrumpe ninguna función vital ni se destruye su poder de generación; sólo se contrarresta la lujuria excesiva. [Maimónides deduce luego que "el órgano necesariamente se debilita cuando pierde sangre y se lo priva de su cobertura desde el nacimiento." Esto es obviamente falso (el dolor y el sangrado no debilitan al pene, lo que está en discusión es si remover el prepucio disminuye el placer sexual) y como motivo es igual al punto anterior.]
  • Otro importante objetivo es que todos los miembros [claro que hombres, no mujeres] que comparten la misma fe lleven el mismo signo. Es imposible que un no judío sea circuncidado para decir que pertenece a este pueblo e infiltrarse, ya sea en busca de alguna ventaja o en un intento de producir algún ataque. Nadie debería circuncidarse, o a sus hijos, por otro motivo que no sea la fe. [Poner una marca en el cuerpo de las personas para identificarlas como pertenecientes a un pueblo o a una fe religiosa es barbárico, más aún si se trata de niños. Me parece que esto no amerita mucho debate.]
  • La circuncisión es también un símbolo del pacto de Abraham con Dios y la creencia en un único dios. [Ídem anterior.]
  • Esta ley sólo puede mantenerse y perpetuarse en toda su perfección cuando el niño es muy pequeño, y esto es por tres buenos motivos:
  1. Si se la pospone hasta que el niño crezca, quizás éste no quiera ser sometido a ella.
  2. El niño pequeño no sufre mucho dolor, ya que la piel es joven y la imaginación débil; los adultos temen lo que imaginan que esté por venir incluso antes de que suceda.
  3. Básicamente, dice que al ir creciendo el niño, los padres lo quieren cada vez más, por lo que si se espera serán ellos, por temor a que le pase algo o por no querer verlo sufrir, quienes no querrán circuncidarlo.
[En estos tres puntos Maimónides redondea su concepto de que la circuncisión es de enorme importancia como para dejarla al criterio de los padres o a la decisión de los niños una vez crecidos. Según él, había que hacerla cuanto antes para que nadie se arrepintiera, ninguna otra cosa importaba. La noción de libertad de elección, al parecer, no se le cruzaba por la cabeza.]
Es interesante observar que, de los motivos enumerados por Filón -un filósofo-, cuatro tienen cierta base médica (al menos para la medicina de la época) y los otros dos son puramente simbólicos, mientras que de los enumerados por Maimónides -que tenía formación médica y vivió mil años después-, casi todos sus argumentos se centraban en la importancia de identificar a los hebreos a fin de respetar el pacto de Abraham con su amigo imaginario y de que se hiciera lo antes posible más que nada para evitar que los niños o sus padres se hecharan atrás. Supongo que esta diferencia se debía a que él además era rabino. Una vez más, las religiones sólo sirven para perpetuar la ignorancia de quienes vivieron siglos atrás.

miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Cortar o no cortar? 2ª Parte: Religiones, rituales y fiestas.

Seguimos con el dilema de la circuncisión.

Sobre los motivos, actuales y no tanto

¿Cortar o no cortar?
Ya en la actualidad, los posibles motivos para realizar la circuncisión, tanto a niños como a adultos, son varios: religión, tradición, identidad y salud. Hay quienes lo hacen por uno, varios o todos. Voy a intentar analizarlos en ese orden.

Religión

La religión siempre ha llevado a la gente a hacerles a los demás -y a veces a sí mismos- cosas realmente horrorosas (podemos citar innumerables guerras y casi todos los métodos medievales de tortura), de las cuales seguramente la circuncisión ritual infantil no es ni por asomo la peor. Claro que esto no es de ninguna manera un argumento suficiente para justificarla. Personalmente, me parece inaceptable la idea de cortarle cualquier cosa a un niño sólo porque uno cree en caprichosos dioses invisibles (ver el origen de la circuncisión en la entrada anterior sobre este tema). Por un lado, ¿cómo explicarán los padres esa mutilación si sus hijos deciden ser ateos? ¿Cómo se lo explicarán a sí mismos si ellos mismos deciden ser ateos? ¿Y si su religión demandara cortar el lóbulo de una oreja o la primer falange del dedo meñique? En cuanto a los musulmanes intentando parecerse a Mahoma, ¿y si éste hubiera nacido sin una mano? ¿Todos los varones deberían ser mancos?

En el judaísmo, la circuncisión no es estrictamente un requisito para que alguien sea considerado judío, pero casi todas las corrientes religiosas, desde las menos ortodoxas hasta las más fundamentalistas, coinciden en que es casi indispensable, tanto para los varones recién nacidos de madres judías, como para los goyim -no judíos- que quieran convertirse a esta religión (cabe aclarar que, tanto para bebés como para adultos, hay excepciones por motivos de salud). Según Génesis 17:10-14, de no realizarse podría haber serias consecuencias espirituales, como dejar de ser parte del "pueblo de Dios". Así que millones de familias circuncidan a sus hijos varones por creer que, de no hacerlo, éstos no serían considerados judíos, una creencia cuanto menos arcaica. Como diré varias veces, la religión, la cultura y la etnia no pueden ni deben ser impuestas a nadie, mucho menos con una mutilación.

Para que la religión judía la considere válida, debe hacerse de forma ritual y por un mohel, que es una persona religiosa especializada en esta práctica y que muchas veces además es rabino o incluso médico. Curiosamente, también pueden ser mujeres (mohelet), aunque no es tan habitual. El rito en sí tiene muy pequeñas diferencias según la corriente pero, en resumen, se dicen unos rezos, se hacen el corte y las curaciones y se dicen más rezos mientras el mohel comparte con los padres una copa de vino kosher, del cual es costumbre que se le den unas gotas al bebé, usualmente en el chupete. Se estipula que debe hacerse en el octavo día (esto tiene su origen en Levítico, donde dice que las criaturas vivas se encuentran muy débiles durante sus primeros siete días; "casi como si aún estuvieran en el útero materno", según Maimónides) aunque, como dijimos, se admite posponerla por motivos de salud del bebé.

Lo de los rezos, vaya y pase. No es para tanto. Y una o dos gotas de vino no le van a hacer nada ni siquiera a un bebé. El rito en sí tampoco implica una adherencia a ninguna Iglesia o institución judía, como sí sucede con el bautismo católico. Lo de los ocho días es obviamente un invento basado en las observaciones de personas que vivieron hace miles de años. Médicamente, la circuncisión se puede hacer en cualquier momento, dependiendo del peso y estado de salud general del bebé, aunque no se recomienda que sea antes de las 48 hs. Tampoco es recomendable -si se la va a hacer- esperar más de dos o tres meses, para que le resulte lo menos traumático posible.

Pero sin dudas, la parte más controversial de la circuncisión ritual judía (aparte de la circuncisión en sí misma, claro) es la succión. Sí, si no estaban al tanto, leyeron bien. Resulta que para prevenir infecciones, los médicos antiguos decidieron que había que succionar un poco de sangre de la herida ("hasta que fluya") y luego escupirla. Esto se denomina metzitzah b'peh y es mencionado en la Mishná, la primera redacción escrita de las tradiciones del judaísmo, que data del 220 d.C. Sin embargo, en la actualidad es casi un consenso entre los religiosos (excepto los más ortodoxos) que no hace falta realizar esta técnica con contacto directo entre la boca y el pene, ya que esto no forma parte del ritual original. Imagino que los muchos casos de contagio de herpes y otras enfermedades de la boca del mohel al torrente sanguíneo del infante les deben haber ayudado a llegar a esa conclusión. Es que además del inevitable pasaje de saliva de un adulto a un bebé prácticamente sin sistema inmune, la poca sangre que salga se puede limpiar de una forma un poco más acorde al siglo XXI: con gasas esterilizadas y alcohol. ¿O acaso vemos a los cirujanos en los quirófanos de los hospitales chupando las incisiones practicadas en sus pacientes? Imaginemos la situación. ¿Una herida cortante en el abdomen? Un enfermero que la limpie con su boca, por favor. ¿Un transplante de corazón? Cinco enfermeros chupando la herida. Si no se hace en una cirugía importante, ¿por qué debería hacerse en una mucho menor? La medicina ha avanzado bastante desde la Edad de Hierro, pero las religiones no.

Decíamos que ya no hace falta el contacto directo (aunque algunos fanáticos ultra ortodoxos lo siguen haciendo así) y esto es porque los religiosos son expertos en encontrarle la vuelta para seguir realizando lo que consideran sagrado. Así que, con el fin de no contradecir su religión y al mismo tiempo no poner en riesgo la vida de los niños, los mohelim recurren ahora a dispositivos de avanzada: se usa un tubo de vidrio o de plástico esterilizado, como el de una jeringa descartable, que se coloca con un extremo en la punta del pene recién circuncidado y por el otro se hace una succión muy corta. Como para cumplir con el de arriba, nomás, ya que difícilmente esto sirva para algo. Otra opción, al menos en Nueva York, será obtener el consentimiento escrito de los padres.

En el islam no existe un circuncidador experto o mohel, así que quiero suponer que generalmente se recurre a médicos. En teoría, ni siquiera hace falta que sea musulmán. Tampoco hay una edad fija a la que haya que realizarla y la tradición dice que debe hacerse durante la infancia, antes de los doce años, pero cada vez más padres lo hacen a los pocos días de nacido. 

Celebrando el Brit Milá
En ambas culturas -islam y judaísmo- hay una tendencia a hacer la circuncisión en hospitales o clínicas especializadas. En algunos casos se deja completamente de lado el ritual y en otros se busca un término medio, permitiendo los rezos pero dejando la circuncisión propiamente dicha en manos de doctores. A pesar de esto, todavía es muy habitual que se haga en la mezquita, la sinagoga, la casa de algún familiar o incluso en un salón de fiestas o un club. En el islam, puede incluso llegar a ser pública. En todos estos casos, no sólo las condiciones de esterilidad dejan mucho que desear, sino que además no hay a dónde recurrir en caso de alguna emergencia (como que al circuncidador le tiemble el pulso o que justo estornude en el momento menos indicado, ¡ouch!). Lógicamente, aunque el mohel sea médico, los instrumentos sean esterilizados, la zona sea desinfectada y se aplique anestesia local, estas precauciones obvias por sí solas difícilmente constituyan condiciones adecuadas para algo que al fin y al cabo es una intervención quirúrgica. Es más, ya sea que se le practique a niños de 12 años o a recién nacidos, es común que después de la operación (que, como dijimos, sólo dura unos minutos) haya un festejo con comida y música y brindis, y todos los parientes comiendo, charlando y respirando alrededor del bebé recién operado. Inevitablemente, muchos se acercarán también a saludarlo y besuquearlo. Y sólo tiene 8 días de vida.

Estos rituales y costumbres pueden parecer terribles, y quizás lo sean, pero antes de escandalizarse demasiado, imaginen (o busquen en internet) cómo se hace la circuncisión en las culturas aborígenes, tanto de África como de Asia y Australia. Esas condiciones son directamente infrahumanas.

Por eso, mi opinión sigue siendo que los motivos y formas religiosas de hacer las cosas, en especial una cirugía, tienen que ser dejados en el pasado. Sólo allí deben pertenecer los rituales místicos, los pases mágicos, los rezos y las tradiciones potencialmente dañinas. Y hablando de tradiciones, a ellas dedicaremos parte del próximo post sobre este tema.

jueves, 7 de febrero de 2013

¿Cortar o no cortar? El dilema de la circuncisión. 1ª parte: Sobre su antigüedad y origen.

Y bueno, alguna vez teníamos que agarrar el tema, así que, manos a la obra. Creo que va a ser un poco largo, pero si se estira mucho en algún lado lo cortamos ;)

Qué es

Para los que no estén al tanto, la circuncisión es la eliminación quirúrgica del prepucio del pene. Hay bastante controversia en cuanto a la utilidad de esta práctica, que se realiza en casi todo el mundo desde hace milenios. La verdad es que es una cirugía bastante sencilla, sólo lleva unos 15 a 30 minutos y, de no mediar ninguna complicación, los cuidados post operatorios consisten simplemente en cambiar unas gasas diariamente durante 5 a 8 días, aplicando un poco de talco cicatrizante y antimicrobiano, tipo Farm-X o Butimerin. Puede hacerse de diversas formas, a cualquier edad, por distintos motivos y su origen es bastante incierto.

Sobre su antigüedad y quienes la practican

Como decíamos, su verdadero origen no está del todo claro, pero los documentos más antiguos al respecto provienen -oh, sorpresa- del antiguo Egipto, de dibujos y bajorelieves encontrados en tumbas que datan del 2340 a.C. Como vemos, a pesar de que la creencia popular sea que la circuncisión es un invento judío, ésta parece ser bastante anterior (si bien no hay forma de datar con precisión los acontecimientos descriptos en el Génesis, de los que hablaremos más abajo, parece improbable que sean más antiguos que el 1500 a.C.).

Más adelante, cerca del 440 a.C., Heródoto escribiría en el segundo libro de sus Historias: "[...] y mientras que otros hombres, salvo aquellos que hayan aprendido de los egipcios, tienen sus miembros tal como la naturaleza los hizo, los egipcios practican la circuncisión [...]".

Por lo que pude encontrar en una búsqueda rápida, los historiadores parecen estar todos muy convencidos de cosas muy distintas en cuanto a las causas por las que los egipcios la realizaban en aquel entonces.
  • Unos especulan que podrían haber sido principalmente místicas, desde un sacrificio religioso, un rito de paso, un intento de asegurar virilidad y fertilidad o incluso alguna forma de magia simpática al asimilar la forma del pene a la del corazón (?), mientras que otros sugieren que se inventó por motivos higiénicos, para los casos en los que la gente no podía bañarse -o al menos limpiarse adecuadamente la zona en cuestión- todos los días. 
  • Unos dicen que lo que se buscaba era aumentar el placer sexual, a pesar de que filósofos como Filón y Maimónides mencionaban que una de sus ventajas era evitar el placer excesivo
  • También hay quienes creen que era una forma de marcar físicamente a los ciudadanos de clases altas, pero otros dicen que servía para humillar a esclavos y enemigos vencidos. 
Así que, como vemos, es difícil estar seguros de porqué lo hacían y todo depende al autor que leamos. Lo que sí se sabe es que la práctica se fue expandiendo hacia las naciones vecinas, principalmente semitas, y luego al resto del mundo (claro que también es muy posible que otros pueblos la hayan descubierto por cuenta propia). Sin embargo, lo que más contribuyó a la difusión de la circuncisión no fue su uso durante el reinado del faraón Teti, de la Sexta Dinastía de Egipto, sino los desvaríos de un viejo que escuchaba voces cuando caminaba por el desierto mesopotámico, y que sería el fundador de las tres religiones más importantes del mundo.

La historia de Abraham es relatada en varios capítulos del Génesis, el primero de los libros que componen la Torá y el Antiguo Testamento, aunque como no hay otro registro histórico donde se lo mencione, es casi imposible asegurar que realmente haya existido. En el Capítulo 17, se cuenta que este buen hombre charlaba un día con su amigo imaginario (aparentemente, Aby tenía por aquel entonces 99 años, así que supongo que se le puede perdonar que lo hiciera) y éste le propuso un pacto, por el cual le daría juventud, belleza, muchos hijos y tierra para él, su descendencia y todo su pueblo, que lo seguiría a donde fuera y serían felices comiendo perdices (sí, las perdices son kosher). La letra chica del contrato decía, entre otras cosas, que todos los que aceptaran este pacto -y por él formar parte del que a partir de entonces se conocería como el pueblo de Israel- deberían estar circuncidados. Así que ese es el origen mitológico de la circuncisión como ritual judío: un dios todopoderoso eligió a un pueblo como "suyo" (si es todopoderoso, qué necesidad había de hacer esa elección) y no se le ocurrió mejor forma de marcar a su gente que obligar a los varones a cortarse el prepucio.

Para el cristianismo y el islam, el origen de la circuncisión es el mismo, ya que las tres religiones tienen un origen común. Sin embargo, mientras que hoy en día el cristianismo se mantiene más bien neutral al respecto, sin considerarla un requisito ni tampoco prohibirla(*), los musulmanes sí siguieron a los judíos en la casi obligatoriedad de ese ritual. Para ellos, la circuncisión es una cuestión de limpieza e identidad cultural, a la vez que es una forma de acercarse a su profeta, Mahoma, de quien se dice que nació sin el prepucio. Esta práctica no se menciona en el Corán (aunque sí en las hadices) ni es -teóricamente- una obligación, pero sí se la considera una importante tradición y casi todos los varones musulmanes están circuncidados.

Algunas culturas aborígenes africanas y australianas también practican la circuncisión como parte de sus rituales.


(*) Sin embargo, en la Bula de Unión con los Coptos, de 1442, el Papa Eugenio IV declara que la Santa Iglesia Romana ordena a todos los cristianos "no practicar la circuncisión antes o después del bautismo, ya que pongan o no su fe en ella, no puede ser observada sin la pérdida de la salvación eterna." Las Bulas Papales aparentemente no se anulan (**), sino que en general simplemente pierden su vigencia con el paso del tiempo. Millones de cristianos son circuncidados, así como los cristianos coptos y los miembros de la Iglesia Ortodoxa Etíope, y creo que hoy ya nadie dice que por eso no vayan a ir al Cielo.

(**) Bueno sería que algún Papa saliera a aclarar que algunas de las barbaridades que escribieron sus antecesores ya no tienen valor de ley, como para evitar confusiones, ¿no?